La obesidad infantil – puede iniciarse en la gestación
La obesidad infantil produce adultos obesos
- La obesidad infantil es quizás, uno de los problemas que más preocupa hoy en día a la salud pública, porque un niño obeso, es un adulto enfermo y esto puede revertirse simplemente cambiando los hábitos de nutrición. Enfermedades como la diabetes (resistencia a la insulina), trastornos osteomusculares, algunos tipos de cáncer, discapacidad, problemas de hígado, cardiopatías, etc. Verdaderas lacras para los sistemas de salud pública y perfectamente evitables por la sociedad. Para que nos hagamos una idea, el amamantar a un bebé hasta los seis meses de edad, puede marcar la diferencia entre un niño obeso y uno que no lo es.
Si la obesidad infantil se mantiene en el lactante y niños pequeños durante toda la adolescencia y posteriormente la edad adulta, es seguro que un niño obeso va a ser un adulto obeso y con el riesgo añadido de comenzar a padecer enfermedades a edades más tempranas que un niño normal. La obesidad infantil es un asunto de gran relevancia a nivel gubernamental.
La obesidad infantil en el mundo
En 2010 existían cerca de cuarenta y dos millones de niños obesos en el mundo y de esta cifra, treintaicinco millones

Obesidad infantil – Factores que contribuyen a agravar el problema
- Durante el embarazo o gestación, una diabetes gestacional (forma de diabetes propia del embarazo) puede hacer que el bebé pese más al nacer cosa que aumenta el riesgo de obesidad en un futuro. Una mujer con este tipo de diabetes, debe llevar una dieta estricta.
- La falta de información sobre nutrientes es un factor que aumenta el problema de la obesidad infantil. El abuso de comidas rápidas, bebidas carbonatadas, el aumento de las nuevas tecnologías con la consecuencia de una falta de ejercicio físico en los niños, la pobreza, la cual a veces no permite a veces comprar alimentos saludables y equilibrados, etc. también son causantes de la obesidad infantil.
- Algunas mujeres tienen muy arraigada la idea equivocada de que los niños deben estar gordos, porque sienten que un bebé gordo es un bebé sano y el resultado es que se sobrealimenta a los niños.
- La alimentación del bebé con alimentos hipercalóricos, o con un contenido en azúcares y grasa superiores a lo que necesita también propician la obesidad infantil.
- Las nuevas tecnologías van en detrimento de la actividad física y por tanto, a los niños se les está olvidando jugar a juegos saludables. Eso aumenta la tasa de obesidad infantil en el mundo entero, la cual cierra un círculo vicioso, ya que al engordar un niño, se le dificulta el juego en grupo y más engordará con ello. La consecuencia es inevitable: se vuelven menos activos físicamente dejándolos predispuestos a la obesidad.
Prevención de la obesidad infantil
El sobrepeso y la obesidad infantil se pueden prevenir. Basta con que las políticas, el entorno y la comunidad actúen. Ellos son responsables directos e indirectos de condicionar las decisiones que toman los padres y los pequeños. Ellos pueden conseguir cambiar la tendencia, aportando cultura nutricional y recursos para la formación y para la educación física en prevención de la obesidad infantil.
La OMS propone para evitar la obesidad infantil que los:
Bebes: debe alimentárseles durante los seis primeros meses de vida, exclusivamente de leche materna e ir introduciendo poco a poco alimentos ricos en nutrientes y pobres en azúcares, grasas y sal, manteniendo la lactancia hasta los dos años de vida.
Niños en edad escolar y adolescentes: deben limitar la ingesta de azúcares y grasas y aumentar su consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos. Deben realizar actividades físicas regulares al menos durante 60 minutos diarios y limitar el tiempo que gastan en dispositivos móviles y consolas.
Obesidad infantil desde el embarazo
La adicción de un niño a la “comida basura” es una de las causas principales causas de la obesidad infantil y puede comenzar en el útero materno si su madre comía estos alimentos durante la gestación, según un estudio publicado por el British Journal of Nutrition. Además, según el mismo estudio, si las madres, mientras dan pecho comen este tipo de alimentos, pueden influir negativamente en el peso de sus bebés.
Según la opinión de la directora de estudio, la londinense Stephanie Bayol, del Royal Veterinary College “consumir grandes cantidades de comida basura durante el embarazo o la lactancia puede afectar al control normal del apetito y fomentar una afición excesiva a ese tipo de comida en los hijos”.
Adam Balen, profesor de medicina reproductiva en los hospitales de Leeds (Inglaterra), explicó al mismo periódico que el estudio refuerza el mensaje sobre la importancia de la dieta materna durante el embarazo para la salud futura de su descendencia.